Parashat Emor
“y a las aguas será traído, impuro estará hasta el anochecer, y se purificará” (Vaykrá 11,32)
Mitzva prohibitiva que cualquier Kohen sirva en el Santo Templo de Jerusalén en el mismo día que haya ingresado a la mikve, ya que su plena purificación solo la alcanzaba con la puesta del sol, por lo que solo entonces le estaba permitido volver a su servicio en el Templo. Incluso que después de haber ingresado a la mikve no seguía estando impuro como antes de hacerlo, ya que en un principio era considerado primer nivel de impureza, mientras que posteriormente solo segundo, de todas maneras, no le estaba permitido servir en el Santo Templo hasta la puesta del sol, momento que alcanzaba su pureza total.
El fundamento de la mitzva es que por ser el Kohen el representante de Israel ante su padre que está en los cielos, y que por medio de su servicio y la manera en que acerca las ofrendas consagradas, el pueblo expía sus pecados y encuentra gracia ante los ojos de Hashem, corresponde que esté en su máximo estado de pureza en el momento del servicio, y el Creador, Bendito Sea, es quien sabe, y no nosotros, cual es el momento exacto que se alcanza este grado de pureza, y por ende cuando se puede servir en el Santo Templo.
Se debe cumplir esta mitzva por los Kohanim en el tiempo que el santo templo está en pie. El Kohen que transgrede y sirve en el Templo sin haber alcanzado su máximo estado de pureza, estando aun en el día que ingreso a la mikve, se obligará a la muerte en manos del cielo.

