Parashat Emor
“…cualquier hombre de tu descendencia que posea un defecto no deberá acercarse para ofrecer el pan de su Dios” (Vaykrá 21,17)
Mitzva prohibitiva de que un Kohen con un defecto en su cuerpo sirva en el Santo Templo, como dice el versículo “…cualquier hombre de tu descendencia que posea un defecto no deberá acercarse para ofrecer el pan de su Dios”, lo que quiere decir no se acercará para ofrecer los sacrificios, porque todo comestible es llamado pan en muchos lugares.
El fundamento de la mitzva es que las acciones de las personas son aceptadas por el corazón de los que las observan de acuerdo a la importancia de los que la realizan, entonces las realizadas por una persona importante en su aspecto y cuidadosa en sus actos, encuentran más gracia y son juzgadas positivamente por los ojos de los que la observan, y lo opuesto sucede si el que realiza los actos es una persona disminuida en sus formas y con miembros extraños, y peor aún si no es recto en sus actos, con seguridad no serán tan bien recibidos por los que los observan. Por este motivo ciertamente corresponde que el emisario del pueblo, de quien depende la expiación de todos sea una persona con gracia, de buena presencia, y recto en todos sus caminos, para que los pensamientos de las personas se arrastren y contagien detrás de él. Además, es posible que haya en la plenitud de sus formas una señal más profunda, que por medio del pensamiento de las personas en él y sus actos se purifican sus almas y se elevan, por lo que no es apropiado que tenga cualquier cambio en la forma de su cuerpo, no sea que se desvié el pensamiento del pueblo de lo deseado y se pierda este beneficio de purificación.
Se debe cumplir esta mitzva en el tiempo que el santo templo está en pie por los Kohanim. El Kohen que la transgreda y sirva teniendo algún defecto en su cuerpo, tanto lo haga adrede o sin querer, su servicio será inválido.

