Lunes

י"ז תשרי התשפ"ז

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Capítulo 4, “Adquisición de la prudencia”, (parte dieciséis) – 55

 Pero absolver los pecados sin más o no inspeccionarlos a ellos, se opondría a la ley rotundamente, pues ya no habría juicio ni ley real, por lo tanto no es factible encontrarlo en absoluto. Y si alguno de los caminos mencionados no servirá de escape para el pecador seguramente la cualidad de la justicia no retrocederá en vano. Así dijeron nuestros sabios: “Él, prolonga su paciencia y así retribuye” (Trat. Babá Kamá). Encontramos, que no tiene la persona, que quiera abrir sus ojos, seducción posible que pueda inducirlo a no ser precavido en sus actos con extrema prudencia y no detallar en ello ínfimamente. 

Estas son las observaciones que el hombre debe considerar, y adquirirá con ella virtud de la prudencia si es tenaz.

R. Moshe Jaim Luzzatto Z"L TRADUCIDO AL CASTELLANO POR EL RABBI ISAAC FADDA.

"El sendero de los rectos es apartarse del mal; el que guarda su alma preserva su camino." (Mishle 16:17)