Parashat Ree
“y vendrán allí y traerán sus sacrificios de ascensión… y sus sacrificios por votos voluntarios…”. (Devarim 12,6)
Mitzva prescriptiva de quien se haya obligado por medio de un voto de neder o nedava a acercar un sacrificio al altar del gran templo o a entregar cualquier cosa material a la tesorería del Templo dentro de ese año que lo haga en la primera festividad que caiga desde el momento que haya pronunciado su voto, como dice el versículo “y vendrán allí y traerán sus sacrificios de ascensión… y sus sacrificios por votos voluntarios…”. Explicaron nuestros sabios que la obligación por medio de votos voluntarios de neder se contrae al pronunciarse diciendo “recibo sobre mi acercar un sacrificio de ascensión (en hebreo: arei alai ola)”, mientras que la de nedava diciendo sobre un animal especifico “este es mi sacrificio de ascensión”. Explicaron los sabios de bendita memoria que la frase “y vendrán allí y traerán…” establece una obligación de traer la ofrenda en la primera festividad que se presente desde que se contrajo la obligación.
El fundamento de la mitzva es que no es apropiado que la persona retrase y actúe con pereza en los votos que contrajo para hacer una mitzva, de todas maneras no molestó la Torá y obligó que sea cumplido el voto inmediatamente subiendo a la brevedad al santo templo, no sea que por ello se impidan las persona de realizar votos de neder y nedava, pero en la primera festividad que se presente, que de todas maneras deberán elevarse hacia el Santo Templo, advirtió la Torá que entonces deberán pagar sus votos.
Se debe cumplir esta mitzva en el tiempo que el santo templo está en pie, tiempo en el que tenemos permiso de acercar votos de Nedarim y nedavot y que tenemos el lugar designado donde hacerlo, pero en nuestros tiempo dijeron nuestros sabios de bendita memoria que no se acercan sacrificios en absoluto, e incluso quien haya transgredido y se haya obligado por medio de un voto a hacerlo, no tiene la posibilidad técnica de acercar su sacrificio al Santo Templo, porque está destruido producto de nuestros pecados.

