Parashat Mishpatim
“Lo primero de las primicias de tu tierra traerás a la Casa del Eterno, tu D-S“(Shemot 23,19)
Mitzva prescriptiva de traer las primicias al sagrado templo de Jerusalén, que es el primer fruto que madura en el árbol que estamos obligados a llevarlo hacia allí y dárselo al Cohen. La Torá solo encomendó esta mitzva en los siete frutos por medio de los que fue alabada la tierra de Israel que son el trigo, la cebada, la uva, los higos, el rimón, las aceitunas y los dátiles, como dice el versículo “Lo primero de las primicias de tu tierra traerás a la Casa del Eterno, tu D-S“
El fundamento de la mitzva es asociar a Hashem en nuestras grandes alegrías que se nos presentan en la vida, y saber y recordar que de Él, Bendito Sea, es todo nuestro éxito y todo lo que nos llega proviene de su bondad infinita. Por ello fuimos encomendados llevar a los Cohanim, servidores de la casa del Eterno, la primicia de los frutos de los árboles de la tierra de Israel. Finalmente, producto de reconocer y recordar que todo es del Creador y recibir sobre nosotros el yugo de su reinado, seremos dignos de ser receptores de su bendición y serán bendecidas todos nuestros frutos.
Las leyes de la mitzva establecen que los que vivian cerca de Jerusalén traían los frutos frescos, mientras que los alejados de allí acostumbraban a disecar los frutos y luego llevarlos al sagrado templo. La forma de presentar los frutos debía ser de manera prolija y linda, decorando la canasta en la cual se acercaban todos los frutos, por ejemplo, poniendo hojas de árbol entre cada especie o rodeando los higos con racimos de uvas, etc. Asimismo, se traía junto a los frutos aves como pichones de paloma en honor a las primicias, las cuales también eran entregadas a los Cohanim.
Se debe cumplir esta mitzva solo por hombres en el tiempo que el santo templo estaba en pie. Solo recae esta mitzva sobre los frutos de la tierra de Israel, Siria y parte de Jordania y como ya fue explicado solo sobre las siete especias con las que fue alabada la tierra de Israel.

