SHABBAT y LA VIDA
Las comidas festivas de Shabbat en compañía de familiares y amigos, con sus tradicionales cánticos de alabanza a D”s, todo esto se combina para crear el áurea de Shabbat. Si agregamos el estudio de Torá en los intervalos libres del día – estudiando Torá no como un ejercicio intelectual, sino con el propósito de acercarse a la Verdad Divina – esto nos dejará equipados, al finalizar el Shabbat, con los elementos necesarios para afrontar la semana que comienza con todos sus desafíos.
Sin embargo, el Shabbat no se limita al ascenso espiritual del individuo.
La Torá dispone entre las leyes del día “que tu sirviente y tu sirvienta descansen contigo” (Deuteronomio 5:14). La Torá fue entregada al pueblo en los tiempos en que universalmente se consideraba al sirviente como una mera propiedad más del amo, destinado a dedicarse a – ni más ni menos – aquello en que se encaprichara su amo. Para contradecir esta forma de pensar, la Torá nos indica que el descanso es universal, sin diferencias sociales. Incluidos en el descanso sabático – bajo nuestra responsabilidad – están “el extranjero que habita en nuestro medio” y, es más, “tu animal”. El Shabbat protesta contra la esclavitud y la opresión. Al elevar la copa del Kiddush, el judío une el sentido de la Creación con el derecho a la libertad.
Nuestros Sabios resumieron todas las virtudes del Shabbat en la Hagadá de Pésaj: “Si D”s no nos hubiese acercado al Monte Sinaí, y tan solo nos hubiese entregado el Shabbat – ¡hubiese sido suficiente!”.

