Y asimismo en lo que respecta a las virtudes se impone la lectura de libros sobre ética de los primeros exégetas o de los contemporáneos, pues muchas veces aún después de haber decidido la persona ser escrupuloso en su limpieza espiritual, posiblemente transgredirá algunos detalles por no tener conocimiento de ellos, pues el hombre no nace sabio y le es imposible saberlo todo, pero con la lectura correspondiente pondrá atención a lo que desconoce y meditará en lo que no advirtió al comienzo y aún en lo que no se encuentra en los mismos libros, pues cuando su mente despierta, controla todas las opciones y descubre aspectos nuevos de la fuente de la verdad.
Y por lo tanto los enemigos de esta virtud son los mismos que los de la prudencia, agregándose a ellos la falta de instrucción en cuanto a leyes y moral, como ya lo mencionamos.
Y ya dijeron Nuestros Sabios: “Y el ignorante no será devoto” (Tr. Av. 2), pues el que desconoce algo no puede llevarlo a la práctica. Como dijeron: “Grande es el estudio que conduce a la práctica” (Tr. Kidushin 40).

