Pero las minorías del pueblo que anhelan tener el privilegio de la cercanía del Bendito, y trasmitir ese mérito a la mayoría que se aferra a ellos, es a quienes les corresponde cumplir las reglas de la devoción que no pueden realizar los demás o sea los grados de abstinencia, que eligió el Señor, y ya que es imposible que un pueblo sea homogéneo en sus virtudes, pues existen diferentes categorías de acuerdo a la capacidad individual, por lo menos existirá algunos dilectos que se preparen a sí mismos de manera adecuada y por su intermedio gozarán los restantes que no lo lograron, al amor del Señor y el resplandor Divino.
Así como lo explicaron sobre las cuatro especies de Lulav: “vendrán unas y expiarán sobre las otras” (Vaikra Rabá 30).
Y encontramos que el profeta Elías, de bendita memoria, dijo a rabí Ieoshua ben Levi en el suceso con Ula bar Kosheb cuando Rabí Ieoshua le respondió: ¿no es esto un código?, entonces Elías contestó: Pero es un código para piadosos (Yerushalmi Terum. 8).

