Por eso los sabios de la antigüedad se ocupaban de los preparativos para el Shabat, cada uno a su manera, Rabí Abau sobre un banco de marfil avivaba el fuego, Rab Safra, incineraba la cabeza del animal, Raba salaba el pescado, Rab Huna encendía los candiles, Rab Papa elevaba las mechas, Rab Jisdá cortaba carne, Rabba y Rab Yosef cortaban leña, Rab Najman, trasportaba las cargas dentro y fuera de la casa, y decía: si tuviera como huéspedes a Rabí Ame y Rabí Ase no lo haría en su honor, y observa la comparación de Rab Najman pues de ella tenemos material de estudio, ya que él analizaba de acuerdo a su obrar lo que hubiera hecho a una persona a la que deseaba honrar y lo mismo hacía para el Shabat. Y sobre esto está dicho: “Debe el hombre ser ingenioso en cuestiones de temor” para conocer y analizar los numerosos caminos del Señor, e innovar formas de causar regocijo a su Creador tanto como lo pueda demostrar, pues al aceptar su majestuosidad sobre nosotros, todo lo que a Él se relacione será mucho más honrado por nosotros. Y por cuanto que Él con su gran bondad, a pesar de nuestra bajeza, en su humildad nos concedió el honor de sus sagradas palabras, debemos por lo menos demostrar con todas nuestras fuerzas cuan preciosas son para nosotros.

