Capítulo 20
La equidad de la devoción
Lo que debemos ahora explicar, la equidad de la devoción, es algo sumamente fundamental.
Y deberás saber que es el trabajo más complicado de la devoción, pues es muy sutil y tiene el instinto grandes posibilidades de infiltrarse, y por lo tanto su peligro es tremendo, ya que muchas cosas buenas el instinto logrará alejar como si fueran malas, y muchos pecados nos atraerá aparentando ser grandes méritos.
En realidad, no podrá el hombre obtener éxito al sopesar sus acciones, sin tener en cuenta tres cosas: que su corazón sea el más recto entre los corazones, y no exista ninguna inclinación que no sea hacer el deleite del Señor, y ninguna otra finalidad.
Y deberá analizar sus obras con gran detenimiento, tratando de perfeccionarlas de acuerdo a este objetivo. Después de todo esto arrojará su carga al Señor, pues entonces se dirá de él: “Bienaventurado el hombre cuya fortaleza esta en Ti… no negará el bien a los que se encaminen con rectitud” (Salmos 84).
Pero si careciese de alguna de estas condiciones no podrá lograr la integridad, y probablemente fracasará y caerá, o sea, si su intención no será distinguida y pura, o si tendrá pereza de meditar en sus actos tanto como pueda, o si aun después de todo esto no confiará en su Creador, difícilmente no tropezará.

