Parashat Koraj
“y un extraño no se acercará a ustedes”(Bamidbar 18,4)
Mitzva prohibitiva de que un extraño, es decir quien no es de la descendencia de Aharón, sirva en el Santo Templo, como dice el versículo “y un extraño no se acercará a ustedes”. Fue repetida la prohibición en el versículo que dice “y no se acercarán más los hijos de Israel al santuario para cargar un pecado de muerte…”.
El fundamento de la mitzva es que es del honor del rey y de su lugar que se encuentren allí solo personas específicas de una tribu especifica fijos en la realización de su servicio y que no ingrese un extraño entre ellos a servir, de la misma manera que sucede en un reinado de los reyes de la tierra quienes nombran personas específicas honorables a sus ojos para que sean los encargados de realizar todos los trabajos del reinado, porque no es del honor de un rey que cambien constantemente sus sirvientes.
Las leyes de la mitzva establecen que esta advertencia de que un extraño se acerque al Servicio Sagrado es exclusivamente a los servicios específicos de los Kohanim y al acercamiento de los sacrificios, es decir desde la recepción de la sangre en adelante que es una de las partes del servicio de acercar los sacrificios, y de las ofrendas de harinas, mezclándolas, haciendo los movimientos con ellos, y otras tareas que con ellas se hacían, el extraño que lo realice se obligará a la muerte en manos del cielo e invalidara el sacrificio. Hay otros servicios que no se incluyen en esta advertencia y que están permitidos que los haga un extraño que no es de la descendencia de Aharón, por ejemplo, la shejita de los sacrificios, incluso de los sacrificios que son santo de santos, llevar los troncos, prender las velas en caso de que el Kohen las saque fuera del santuario después de prepararlas, entre otros. En síntesis, hay sólo cuatro trabajos específicos de los Kohanim muy severos que un extraño que los realice se obligará a su muerte que son el salpicado de sangre, el incinerado de las partes de los sacrificios que eso se hacía con ellas, el acercamiento del sacrificio y el vertido del vino en el Altar y sobre ellos dice el versículo “el extraño que se acerque morirá…”.
Rige esta mitzva tanto sobre hombres como mujeres tanto en el tiempo que el Santo Templo está en pie como en nuestros tiempos a pesar de que el santo templo está destruido, resultado de nuestros pecados. El extraño que realice en el Santo Templo cuando este reconstruido, que sea rápido en nuestros tiempos amén, cualquiera de los trabajos que le corresponden a los Kohanim habrá transgredido esta mitzva y en el caso que sea de los cuatro específicos más severos se obligará a su muerte en las manos del cielo.
