Sin embargo, la razón principal para todo esto es la siguiente. Ya nos explayamos anteriormente sobre la precisión con que se juzga a cada individuo; pues en general, cada individuo posee numerosos y diferentes argumentos, basados en distintos motivos, en función de los cuales puede ser juzgado de diferentes maneras. Específicamente en cada actitud es probable hallar un aspecto negativo y diferentes perspectivas, pues todo lo que existe en el mundo puede ser juzgado de esta forma. Empero todos estos aspectos en su verdadera dimensión se presentan ante Tribunales Celestiales; y a cada integrante de dicho tribunal se le expone uno de los aspectos, para que entre todos los integrantes lleguen a analizar la totalidad de los aspectos involucrados sin que exista omisión posible alguna. Entonces, podrá ser juzgada la cuestión en su verdadera dimensión y por lo tanto se emitirá un juicio apropiado. Empero el decreto definitivo lo emitirá el superior de dicho tribunal.
Si se tratase de uno de los tribunales en que el mismo Dios, Bendito Sea, decidió ocupar la jefatura, aunque todo se halla en evidencia ante El, permitirá a los integrantes de dicho tribunal celestial argumentar, de acuerdo a lo que ellos alcanzan de la verdad de los distintos aspectos juzgados y determinar así la cuestión en forma apropiada.

