1. Después de haber bendecido tanto al relámpago como al trueno no se debe volver a bendecir todo el tiempo que no se hayan esparcido las nubes y despejado el cielo. En caso de así suceder, de haberse “purificado” el cielo completamente, si vuelven las nubes a cubrir el cielo y volviese a observarse un relámpago o a oírse un trueno deberá volver a bendecir. (Shuljan Aruj y Mishna Brura 227)
2. Sin embargo al otro día, incluso que no se haya purificado el cielo del dia anterior, cuando vea un relámpago u oiga un trueno deberá bendecir nuevamente (allí), en esta ley la noche va detrás del dia, por lo tanto, si bendijo durante el día la noche siguiente no tendrá que bendecir sino cuando se purifica el cielo y luego se vuelva a nublar. (Maamar Mordejai y Kaf Hajaim)

