1. Quien no bendijo inmediatamente después de ver el arcoíris, puede bendecir todo el tiempo que lo siga viendo.
2. Incluso que el arcoíris es un fenómeno natural producto de la conjunción entre los rayos de la luz y las gotas de lluvia, hay en él una señal del pacto que estableció Hashem con la humanidad después del diluvio de Noaj, ya que antes del diluvio la nubes de lluvia eran muy grandes y espesas y cubrían todo el cielo y no daban posibilidad a los rayos del sol a traspasar hacia la tierra, sin embargo después del diluvio la nubes se volvieron más delgadas y livianas por lo que se dispersan con facilidad en el momento de lluvias por lo que dan la posibilidad a los rayos del sol de traspasar y entonces se ve el arcoíris. (Malvim bereshit 9).

