Otro de los enemigos de la agilidad es el enorme temor y el miedo excesivo al tiempo y sus resultados, cierta vez temerá del calor o el frío, otras de las epidemias luego de las enfermedades y más tarde del viento, y así sucesivamente, como lo expresó el rey Salomón: “Dice el perezoso hay un león en el camino, un león en las calles!” (Prov. 26). Y ya la reprobaron nuestros sabios esta cualidad y la relacionaron con los pecados y el versículo los apoya como está escrito: “Se aterraron los pecadores de Sión, se apoderó el pavor de los impíos” (Isaías 33). Así, uno de los grandes sabios cierta vez le dijo a un discípulo: “Pecador eres tú, pues lo vio temer” (Berajot 60). Sino sobre ello está escrito: “Confía en el Eterno y haz el bien, habita la tierra y abriga la fe” (Salmos 37).

