Para la utilización del primer método, o sea la transmisión de la influencia divina por medio de la pronunciación de los Nombres Sagrados, es claramente necesario que se requiere un acercamiento a Dios y un apego a Él. Y en tanto más intenso sea dicho apego, mayor éxito obtendrá de este método quien lo utilice, y por el contrario, en tanto disminuya se dificultará el objetivo.
Para el segundo método no es imperiosa esta condición, aunque de existir se constituye en una ayuda positiva. Pues estos Nombres, tras haber recibido la propiedad de compeler a los ángeles al ser pronunciados, se convierten también ellos en instrumentos naturales, los cuales pueden ser utilizados a voluntad, si se los aplica en las formas correctas.

