6] Y entre las funciones del profeta puede contarse la de ser enviado en una misión por Dios; o sea, ello no forma parte de la esencia de la profecía y no es imperioso que el profeta sea enviado a transmitir mensaje alguno. Empero la esencia de la profecía como, ya la aclaramos, es el apego del profeta a Dios y la iluminación que parte de Él hacia el profeta, todo lo cual es acompañado por conocimientos y percepciones.
Es asimismo posible, con frecuencia, que los profetas deban ser portadores de mensajes a otros. Esto puede ocurrir con un profeta experimentado y conocedor absoluto de las sendas de la profecía, así cómo es posible que ocurra con quien no es tan experto en la materia. Debido a esto, es posible que el profeta incurra en un error, no en la profecía misma sino en el mensaje que transmite por decisión propia; y por lo tanto no cumplen el objetivo que les fuera trazado y es castigado.
Sirve de ejemplo el episodio del profeta del rey Yerobam, quien fue castigado por transgredir su propia profecía, lo cual le sucedió por no ser meticuloso en los caminos de la profecía (ver al respecto Tal. Sanhed. 89).

