7] Existe también la posibilidad de que le sea revelada la verdad al profeta, empero este no la capte en toda su acepción.
Por ejemplo: La profecía de Jonah ben Amitai, a quien le fuera dicho: «Y Nínive será destruida» (Jonah 3,4). Esta frase posee dos interpretaciones posibles, una el castigo al que se hallaban destinados por los pecados cometidos, y la otra lo que ante Dios se hallaba expuesto, o sea que retornarían de sus transgresiones hacia la buena senda.
Y si esta frase solo hubiese incluido la idea del castigo, al decidir Dios no castigarlos lo hubiese comunicado a los profetas, especialmente a Jonah quien debía saber que un nuevo decreto anulaba el anterior.
Sin embargo, al incluir Dios ambas interpretaciones en una sola frase no requirieron derogar el decreto original; y se instituyó el decreto de acuerdo a la segunda interpretación y no a la primera.
Empero Jonah no entendió esta frase sino bajo una sola perspectiva, la primera (que hacía referencia al castigo) y desatendió la segunda.
A esto se refirieron Nuestros Sabios al decir: «Jonah, él fue quien no comprendió» (Tal. Ib.)

