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ה' תמוז התשפ"ו

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Mitzva 546) Mitzva de poner baranda de protección.

Parashat Ki Tetze

“deberás hacer un barandal para tu techo…”. (Devarim 22,8)

Mitzva prescriptiva de quitar todos los tropiezos de entre nosotros, como dice el versículo “deberás hacer una baranda a tu techo…”. El asunto es construir una pared alrededor de los techos, pozos, excavaciones y demás construcciones peligrosas no sea que tropiece una creación y caiga allí. Se incluye en esta mitzva la obligación de construir o arreglar cualquier pared o cerco que se observe en ellos la posibilidad de un accidente. El motivo que mencionó el versículo “techo” es porque lo más es que allí es necesario establecer un barandal.

El fundamento de la mitzva es que a pesar que Hashem, bendito sea, supervisa de manera particular la vida de cada uno de nosotros y todo lo que sucede, tanto bueno como malo, es según su decreto y encomienda, de acuerdo a los méritos y pecados de las personas, de todas maneras debe la persona cuidarse a sí misma de las eventualidades y riesgos que existen en el mundo, porque Hashem creó el mundo, lo construyó y estableció que se conduzca de acuerdo a las leyes de la naturaleza, como ser lo que decretó que el fuego queme y el agua apague la llama, que si cae una gran piedra sobre la cabeza de una persona que se destruya su cerebro o que si cae una persona desde un techo alto a la tierra muera. El, bendito sea, creó el cuerpo de las personas e insufló en él un alma de vida con capacidad de pensamiento para cuidar su cuerpo de cualquier daño, y los estableció en el mundo para que vivan y realicen acciones, y siendo que Hashem subyugó el cuerpo de la persona a las leyes de la naturaleza que creó porque así decreto su infinita sabiduría e inteligencia por ser que la persona es de materia, encomendó que se cuiden de cualquier eventualidad porque de no hacerlo la naturaleza actuará sino se cuidan de ella.

Sin embargo, sucede con algunas pocas personas que el Rey los quiere por demás, que son los grandes devotos recordados por siempre como hombres de renombre, como los patriarcas y muchos de sus hijos que continuaron su camino como Daniel, Janania, Mishael y Azaria y más como ellos, que por el gran apegamiento de sus almas y su devoción a los caminos del creador, bendito sea, Hashem les entregó la naturaleza en sus manos, y a pesar que en un principio la naturaleza gobernaba sobre ellos al final por la gran elevación que alcanzaron sus almas, pasaron a ellos gobernar sobre la naturaleza como sabemos que sucedió con nuestro patriarca Abraham quien fue arrojado a una hoguera de fuego y no recibió ni un mínimo daño y con los cuatro devotos mencionados quienes también fueron arrojados a una hoguera de fuego y no se quemaron. Pero la mayoría de las personas por sus pecados, no meritan a esa elevación de sus almas por lo que encomendó La Torá de que se cuiden no sea que se encuentren con la muerte por una negligencia. Resulta que no debemos someternos a situaciones de riesgo apoyándonos en que nos sucederá un milagro que nos salvará, y más aún dijeron nuestros sabios de bendita memoria: todo quien se apoya en un milagro, no le harán el milagro.

Muchas cosas prohibieron nuestros sabios de bendita memoria para que nos cuidemos de dañadores y de malos sucesos, porque no es digno de una persona que tiene capacidad de razonamiento someterse a un riesgo para su vida, por ende, le corresponde a toda persona poner su atención en evitar cualquier acción o circunstancia que le pueda causar un daño. Quien transgrede y se descuida en tales circunstancias será castigado con latigazos establecidos por los sabios. Entre esto se incluye lo que dijeron: no ponga la persona su boca en un botellón de agua como así tampoco no tome de ríos o pantanos no sea que se tome algo que lo dañe. Asimismo, no ponga la persona monedas dentro de su boca porque tal vez hay en ellas saliva de un leproso o transpiración de cualquier persona la que es como veneno, si no es la de la cara, que no es dañina.

Rige esta mitzva sobre hombres como mujeres, en todo tiempo y lugar. Quien deja su techo o su pozo sin una baranda de protección habrá anulado esta mitzva.

 

"El Rabi Simlai dijo: seiscientos trece mandamientos se le han comunicado a Moisés. Trescientos sesenta y cinco prohibiciones equivalentes al número de los días del sol, y doscientos cuarenta y ocho preceptos a cumplir, correspondientes a los miembros del cuerpo humano." (Tratado Makot 20: )

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