El segundo aspecto de la devoción corresponde a la ejecución de los actos, y también se divide en dos partes las que incluyen muchas particularidades, los dos fundamentales son, la veneración y el amor, dos pilares del verdadero servicio, ya que sin ellos no existiría en absoluto.
El temor incluye, la sumisión ante el Santo Bendito Sea, la vergüenza al acercarse a su servicio, y la honra que se le debe a sus preceptos, a su nombre y a su Torá.
Y el amor contiene, la alegría, el apego y el celo. Ahora los aclararemos progresivamente.
El fundamento de la veneración, es el temor al altísimo en el que debe el hombre meditar en sus momentos de oración o al efectuar algún precepto, que lo está llevando a cabo ante el Rey de los Reyes el Señor, como nos lo advirtió el Tanaita,” cuando ores debes saber ante quien oras”.

