1. En la víspera de Pesaj los primogénitos hombres acostumbran a ayunar, ya sean primogénitos por parte del padre como de la madre, para recordar el milagro de la última plaga «makat bejorot» en la cual los primogénitos judíos se salvaron. Mientras el primogénito es menor de bar mitzva, se acostumbra a que su padre ayune en su lugar, y en caso que el padre también sea primogénito, la madre del menor debe ayunar por él (Shuljan Aruj y Mishna Brura 470,1). Sin embargo, hay opiniones que sostienen que el ayuno del padre sirve para los dos y la madre no necesita ayunar por su hijo (véase Kaf Hajaim ahí).
2. Si el primogénito tiene dolor de cabeza o le duelen sus ojos no necesita ayunar. Así también, en caso donde el ayuno puede provocar que no pueda cumplir la mitzva de comer matza y beber las cuatro copas de vino en la noche de forma apropiada, es preferible que no ayune (Mishna Brura ahí). Sin embargo, aquellos primogénitos que terminan un «masejet» (tratado del Talmud) se eximen del ayuno por «seudat mitzva», y de hecho se acostumbra a que otros primogénitos participen también de la comida que se realiza después del término de un «masejet» para así poder comer después. ¿Cómo se debe participar? Es adecuado que los asistentes escuchen y entiendan el final del tratado que es explicado por la persona que lo termina y no solo que participen de la comida. En caso que solo les mandan a los primogénitos, que no participaron del término de la «masejet» ni de la comida que se hizo a continuación, alimentos que fueron servidos en la «seudat mitzva», no estarían eximidos de ayunar. (Mishna Brura y Poskim Ajaronim).

