El segundo elemento, el soportar insultos, sobre el dijeron Nuestros Sabios explícitamente, “a quien soporta los pecados”. Y dijeron también, ” Los insultados que no insultan, escuchan su humillación y no responden, sobre ello dice el versículo, y sus amados son como el sol saliente en su poderío”. Y comentaron sobre la gran humildad de Baba ben Butah, aquel babilonio que llego a la tierra de Israel, y deposo allí a una mujer. En cierta ocasión le dijo a ella, cocina para mi… ahora ve y pártelas sobre la cabeza de Baba. Estaba sentado Baba ben Buta en el juzgado, ella llego y los partió sobre su cabeza, le dijo a ella, porque has hecho esto, a lo que ella respondió, asi me ordeno mi esposo. Él le respondió, por haber cumplido con el deseo de tu marido, el señor te envié dos hijos como Baba ben Butah.
Y asi también relataron sobre la gran humildad de Hilel, enseñaron Nuestros Sabios, debe ser el hombre humilde como Hilel. Y Rabí Abahu, aun dada su gran humildad, encontró que todavía no era merecedor de ser denominado humilde. Asi dijeron, dijo Rabí Abahu, en su comienzo pensaba que yo era humilde, pero cuando vi a Rabí Abba de Aco dar una interpretación, y a su interlocutor dar otra sin que a él le molesté, decidí que no poseo humildad.

