4) Siendo que estos dos períodos, el de preparación y el de recompensa son diferentes, es también apropiado que el medio ambiente y las experiencias de ambos sean distintas, pues el período que conduce hacia la perfección debe reunir los elementos necesarios que faciliten dicho esfuerzo.
Esto significa que imperiosamente debe existir el antagonismo entre el cuerpo y el espíritu que arriba mencionamos, sin que exista nada que pueda impedir a la materia prevalecer en este enfrentamiento, como tampoco debe hallarse nada que impida al intelecto superar al físico y gobernarlo en la medida adecuada. Tampoco debe existir nada que le otorgue al cuerpo o al intelecto la posibilidad de superarse por sobre la medida apropiada.
Y aunque aparentemente sería esto un elemento positivo (la mayor capacidad del intelecto), empero según la intención original y el propósito en la creación del hombre, que es el logro de la perfección por medio de su esfuerzo, no es en absoluto positivo.
Durante el período de recompensa, sin embargo, exactamente lo opuesto será lo apropiado. Pues el prevalecimiento del físico durante ese lapso solo conllevaría obscuridad e impediría que el alma se apegue a Hashem. Por ello, lo apropiado es que entonces solo gobierne el espíritu y la materia se someta a él totalmente de manera que no lo obstaculice en absoluto.
Por esta misma razón el Todopoderoso creó dos mundos, este mundo (Olam Hazé) y el mundo venidero (Olam Habá). Este mundo, con la naturaleza y las leyes que lo rigen necesrias para el periodo de preparación del hombre, y el mundo venidero con su propio lugar y sus propias reglas, o sea aquellas apropiadas para la época de recompensa.

