Y esto es lo que dijeron Nuestros Sabios:” Todo el que ofrece un obsequio a un sabio, es como si hubiera ofrendado sus primicias” (Tr. Ketuvot 105). Y asi decían: “El llenar las gargantas de los eruditos de vino, es considerado como las libaciones en el Altar” (Tr. Iomah 71). Esto no significa que los sabios persigan ávidos la comida y la bebida – Dios no lo permita-, o que llenen sus gargantas como las de los glotones, sino que refierese esto a lo mencionado anteriormente, o sea que los eruditos que santifican sus caminos y sus acciones, ellos mismos son considerados como un Santuario o un Altar, pues la Divina Presencia mora entre ellos como moraba propiamente en el Santuario. Y al obsequiarles a ellos es como ofrecer sobre el Altar, y el llenar sus gargantas es como llenar los cántaros para las libaciones. Y de esta manera, toda utilidad que le den a algo mundano, por el hecho de estar unidos a la Santidad del Señor, será una elevación y una magnificencia para el objeto a ser utilizado por el Justo. Y ya lo mencionaron Nuestros Sabios, con respecto a las piedras que tomo Jacob y coloco en su cabecera, diciendo: “Dijo Rabí Itzjak: Nos enseña que todas se reunieron en un lugar y decían, sobre mí posará el justo su cabeza” (Tr. Julin 91).

