Aquí observas, que el camino para adquirir esta virtud se encuentra en la intensidad de la abstinencia, y la profunda contemplación de los misterios de la Providencia Divina y los secretos de la creación, como así también el conocimiento de la Majestuosidad del Señor y sus Alabanzas, hasta que se una, en una intensa comunión, y sepa dirigir sus pensamientos aun al realizar sus actos mundanos, como correspondía al Sumo Sacerdote quien debe pensar al degollar el sacrificio, recibir la sangre o vertirla, obteniendo de esta manera de Él la bendición de la vida y la paz. Fuera de esto, es imposible que logre esta cualidad pues permanecerá de todos modos material y físicamente igual que los demás seres.
Y lo que ayuda a conseguir esta virtud, es la soledad y la intensidad de la abstinencia para que de esta manera y en la ausencia de obstáculos pueda su alma superarse más y lograr la comunión con el Señor.

