Y desde ahora, si es tan dura para ellos la inferioridad ante el prójimo en niveles imaginarios y falsos, pues la inferioridad es aparente, y la soberbia es vana falsa, como podrán tolerar verse a si mismos inferiores a aquellos hombres a quienes ellos ahora ridiculizan. Y esto en el lugar de la categoría real y el esplendor eterno que aun ahora por conocerlo y no valorarlo no lo estiman a él, pero en su momento indefectible lo reconocerá muy a su pesar y vergüenza, y con seguridad les producirá esto una pena eterna. He aquí, que la paciencia que se exigen a sí mismo para facilitar la dificultad del servicio, y no es algo real. Y ya no habría lugar para esa seducción si vieran la verdad de las cosas.

