Pero ciertamente lo que podrá aumentar ese despertar es la contemplación de los beneficios que el Eterno, Bendito Sea, le prodiga al hombre cada momento y a cada instante, y las inconmensurables maravillas que le realizan desde el día de su nacimiento hasta el día final. Puesto que cuando mas aumente en observar y meditar estas cosas, así progresara en reconocer a Hashem que lo beneficia, y serán estos los medios para no ser indolente y débil en el servicio divino, dado que es imposible retribuir las bondades a dios, por lo menos le agradecerá y cumplirá sus preceptos. No hay hombre, en cualquier situación que se halle pobre o rico sano o enfermo que no perciba las maravillas y bondades inmensas en sus circunstancias, pues el rico o el sano ya le deben su riqueza o su salud. El pobre, a pesar de su situación le debe el proporcionarle sustento en forma milagrosa y esplendida sin permitirle morir de hambre, el enfermo por sustentarlo en su dolencia y no dejarlo perecer, y así todos los casos similares hasta no encontrar un solo hombre que no reconozca ser deudor de su creador.

