Parashat Devarim
“Y amarás a Hashem, tu Di-s…” (Devarim 6,5)
Mitzva prescriptiva en la que fuimos encomendados a amar a Hashem, bendito sea, como dice el versículo “y amarás a Hashem, tu Di-s…”. El asunto de la mitzva es que pensemos y reflexionemos en las mitzvot y en las creaciones de Hashem hasta que alcancemos un máximo conocimiento sobre Él, de acuerdo con nuestras capacidades y nos regocijemos con ello, y este es un amor muy especial. Y así dijeron nuestros sabios de bendita memoria sobre el párrafo de la Torá que nos encomienda a amar a Hashem, “y si dices no sé cómo hacerlo, nos lo enseña la Torá en el fragmento que dice “y estarán estas palabras que Yo te encomiendo hoy sobre tu corazón…”, haciéndonos saber que por medio de ello puedes conocer a quien dijo y se hizo el mundo, es decir si reflexionas sobre lo que está escrito en la Torá conocerás más al Creador y con seguridad que se encenderá el amor por El en tu corazón. Y agregaron nuestros sabios de bendita memoria que este amor debe despertar a la persona a profundizar y mejorar su servicio Divino, como encontramos que sucedió con Abraham Avinu.
El fundamento de esta mitzva es sabido, no es posible que la persona cumpla las mitzvot de Hashem, bendito sea, como corresponde sino lo ama a Él.
Las leyes de la mitzva establecen que le corresponde a la persona invertir todos sus pensamientos, energías y esfuerzos en alcanzar el amor por Hashem, y pensar siempre en su corazón que todo lo que tiene en este mundo riqueza, hijos e hijas, poder y honor es como nada en comparación con el amor a Hashem. Asimismo, debe esforzarse siempre, durante todo el día, rezando pidiendo la inteligencia necesaria para alcanzar el máximo conocimiento del Hashem, en síntesis: la persona debe hacer todo lo que esté en su alcance para acostumbrar los pensamientos de su corazón a lo largo de todo el día en creer en Hashem y en su unicidad, hasta que no haya ni un instante del día o de la noche, cuando esta despierto, que no recuerde su amor al creador con todo su corazón.
Se debe cumplir esta mitzva tanto por hombres como por mujeres, en todo tiempo y lugar. Quien despierta su corazón a pensar todo el día en las vanidades de este mundo sin hacerlo con la intención de mejorar su servicio al creador y beneficiar a los buenos y fortalecer a los justos, sino que solo para tener placer o para alcanzar honores falsos y engrandecer su nombre, habrá anulado esta mitzva.
Esta es una de las mitzvot permanentes, ya que su obligación recae sobre cada segundo de la vida de la persona.

