Y ahora, después de saber esto, comprenderemos inmediatamente la gravedad de nuestros preceptos, y la riqueza de la obra a nosotros designada, pues nos conducen a la verdadera perfección que obviándolos no la conseguiríamos en absoluto.
Pero, es sabido que el objetivo no se alcanza sino con la conjunción de todos los medios existentes viables para conseguirlo.
Y de acuerdo a la fuerza de los medios y su actividad, será la producción de ellos resultantes. Y toda diferencia pequeña, en los medios se reflejará con toda certeza en el resultado producido cuando llegue el momento cumbre, como he escrito y ello está claro.
Y de ahora, la exactitud que se encontrara en los preceptos y el servicio, debe asumir con seguridad la máxima puntualidad, así como son precisos los que pesan el oro, y las piedras preciosas por el valor que representan, pues son resultados de la verdadera perfección y la concepción eterna que no existe concepto superior a ello.

