Las cualidades son numerosas, pues tal como las acciones que el hombre realiza en este mundo, así existen cualidades que lo inclinan hacia ellas. Y asi como hablamos de los preceptos en los que es más necesario purificarse, o sea donde se tropieza con más frecuencia, así desarrollaremos las principales cualidades en análisis más extenso, al sernos más familiares, y ellas son: La soberbia, el enojo, la envidia y el deseo.
Todas estas cualidades nocivas cuyo perjuicio es notorio y público no hace falta demostrarlo, pues son perniciosas de por sí y malos son sus resultados y las rechazan el raciocinio y la inteligencia, y cada una por sí misma pueden conducir al hombre a las transgresiones más graves. Sobre el orgullo todo un versículo nos advierte y dice: «Alzarás tu corazón y te olvidaras del Señor tu Dios».
Con respecto al enojo dijeron: «Todo el que se enfurece lo consideras como un idólatra».
Con referencia a la envidia y el deseo estudiamos claramente: «La envidia, el deseo y la honra quitaran al hombre de este mundo». Pero para sustraernos debemos estudiar a ellas y sus manifestaciones pues son como las plantaciones desviadas de la vida. Y comenzaremos a hablar de ellas de a una en una.

