Pero en realidad, todo esto ocurre pues en lugar de que el corazón controle a sus ojos para no permitir que le agrade lo que pertenece a otros, los ojos conducen al corazón a buscar concesiones sobre lo que le aparezca como bonito y agradable, por lo tanto dijo Job que él no hizo asi, y no fue su corazón en pos de sus ojos, en consecuencia no se apego a sus manos mancha alguna.
Observa, con respecto al engaño, con qué facilidad la persona se seduce y tropieza cuando en apariencia le resulte aceptable el esfuerzo por alabar su mercadería a los ojos de sus clientes y ganarse su sustento con la labor de sus manos convenciendo a los compradores para que la acepten, y dirán sobre ellos, el hábil tiene éxito y la mano de los diligentes enriquece. Pero examina y sopesa sus acciones intensamente en lugar de trigo crecerán espigas, pues tropezara en el pecado del engaño sobre el que fuimos prevenidos, y no engañaran hombre a su prójimo. Y dijeron Nuestros Sabios, aun engañar a un gentil queda prohibido, y dice el versículo, el resto de Israel no cometerá iniquidad, ni hablara mentira ni se encontrara en su boca expresiones de engaño.
