Y hay otra categoría de precepto no auténtico, el servicio con intención de recibir recompensa, y sobre él dijeron, “Se debe ocupar el hombre del estudio y los preceptos, aunque no sea por la causa del Señor, ya que así en el futuro lograra hacerlos en su honor”.
Pero, de todas formas, el que no llegue a realizarlos por la causa del Señor, estará muy lejos de la verdadera perfección.
Sin embargo, lo que más exige del hombre concentración y esfuerzo, es la interferencia de prohibiciones, o sea que en ocasiones el hombre realiza los preceptos solo en nombre del Señor, pues así lo decreto nuestro Padre Celestial, pero no privara de introducir inclinaciones ajenas, por ej., que lo alabe su prójimo o recibir recompensa por dicha actuación.

