Pero los enemigos de esta virtud, son la abundancia y el saciarse de los bienes mundanos. Como lo recita claramente la escritura: “Por si comerás y te hartarás.… y elevaras tu corazón y olvidarás al Eterno tu Dios (Deuter. 8)”. Debido a esto encontraron los antiguos devotos, beneficiosos, en ocasiones, hostigarse a sí mismo, para doblegar el instinto del orgullo que se desarrolla en la abundancia, como dijeron Nuestros Sabios: ” No ruge el león por un canasto de paja sino por un cesto de carne” (Tr. Berajot 32).
Pero el obstáculo fundamental es la necesidad y la falta de conocimiento verdadero. Y observa que el orgullo no se encuentra por lo general, sino en lo más ignorantes. Y Nuestros Sabios dijeron:” Signo de la soberbia, es la pobreza – en el cocimiento – de la Tora” (Tr. Sanhedrin 24). Y también dijeron:” Signo de la completa ignorancia es alabarse a sí mismo” (Zohar Balak). Y agregaron, “Una moneda en un cántaro hace mucho ruido” (Tr. Baba Metziá 85), y comentaron también:” Preguntaron a los arboles estériles, ¿Por qué se oyen vuestras voces? A lo que respondieron: Ojalá que vuestras voces se oigan y seamos recordados” (Beresh. Rabá 9). Y vimos que Moisés el distinguido entre los hombres, era el más humilde de todos.

