El temor al castigo es el que responde el primer tipo. Y la veneración a la Majestad Divina corresponde al segundo orden, siendo el temor al pecado, el segundo componente de ella.
Explicaremos ahora su naturaleza y sus diferencias.
El temor al castigo, implica que el hombre debe temer trasgredir el mandato del Señor, su Dios, por temor a los castigos impuestos a los pecados, ya sean en lo físico o en lo espiritual.
Esto es realmente sencillo de adquirir, pues todo el hombre se ama a sí mismo y teme por su alma. Y no existe nada que lo aleje de cometer algo, como el temor a los perjuicios que sobrevendrán.
Y esta clase de temor corresponde a los ignorantes y a las mujeres cuyo análisis es somero, pero no es el temor de los sabios y los hombres de entendimiento.

