Y el segundo error es más grave que el primero, es la confusión en el análisis hasta llegar a ver lo malo como realmente bueno, y lo bueno como si fuera malo y de esta manera se fortalecen y conservan la mala conducta. Pues no es suficiente que les falte (a ellos) la visión de la verdad para descubrir el mal que está frente a ellos, sino que creen encontrar demostraciones y pruebas fehacientes para sus malas ideas y sus opiniones equivocas, y este es el tremendo mal que los envuelve y los conducen a la perdición, como está escrito: “Se entorpeció el corazón del pueblo este, sus oídos se ensordecieron y sus ojos se obscurecieron”(Isaías 6-10), y producto esto estar bajo las tinieblas y prisioneros del instinto. Pero aquellos que se liberaron de esta prisión, ven la verdad en toda su dimensión y pueden aconsejar a otros hombres al respecto.

