Pero absolver los pecados sin más o no inspeccionarlos a ellos, se opondría a la ley rotundamente, pues ya no habría juicio ni ley real, por lo tanto no es factible encontrarlo en absoluto. Y si alguno de los caminos mencionados no servirá de escape para el pecador seguramente la cualidad de la justicia no retrocederá en vano. Así dijeron nuestros sabios: “Él, prolonga su paciencia y así retribuye” (Trat. Babá Kamá). Encontramos, que no tiene la persona, que quiera abrir sus ojos, seducción posible que pueda inducirlo a no ser precavido en sus actos con extrema prudencia y no detallar en ello ínfimamente.
Estas son las observaciones que el hombre debe considerar, y adquirirá con ella virtud de la prudencia si es tenaz.
