Yosef, por decirle al copero me recordarás contigo, se le aumentaron dos años, como lo afirman nuestros sabios. Yosef mismo por embalsamar a su padre sin permiso del Señor, o por haber escuchado: “Tu siervo nuestro padre”(Génesis 40) y callar, falleció antes que sus hermanos. David, por llamar a las palabras de la Torá, cánticos, fue castigado con el fracaso de Uza y se empaño su alegría (Trat. Sotá 35). Mijal, por amonestar a David cuando bailo afuera frente al Arca, fue castigado con no poder engrandar hasta el momento de su muerte (Samuel 11, 6-20). Jizkiahu, por haber enseñado a los ministros del Rey de Babilonia la casa de los tesoros, fue decretado sobre sus hijos ser eunucos de el mismo Rey (Reyes 11, 20-12). Y mucho más como estos.

