A los sabios, les servirán estas notas para confirmarles que solo la integridad es lo digno de anhelar y no existe mal más grande que la falta de integridad y el alejamiento de la misma. Pues después de que se les confirme esto y clarifiquen asimismo que los medios para alcanzarla son los buenos actos y las virtudes, con seguridad no querrán jamás disminuir estos medios o alivianarlos, pues ya quedó claro en ello que si estos medios se disminuyen o se debilitan, y no tienen la fuerza necesaria, no alcanzarán la verdadera integridad sino que se disminuirá de ellos en la medida en que menguaron esfuerzos y el encontrarse faltos de integridad sería para ellos la mayor aflicción y el peor mal. Por lo mismo elegirán la superación constante en ellos y hacer rigurosas las condiciones, sin reposar ni descansar de preocupaciones por si faltara de ellos la integridad que realmente desean. Y es lo que afirma el rey Salomón: “Dichoso el hombre que teme siempre” y explicaron nuestros sabios que se refiere a las palabras de la Torá.

