En resumen, un gran esfuerzo debe realizarse el hombre para superarse con habilidad y cumplir los preceptos, arrojando de si la pereza que lo limita.
Y observa que aun los ángeles fueron ponderados con esta virtud, tal como está dicho, poderosos que ejecutáis sus mandatos, escuchando la voz de su decir. Y esta dicho, y las criaturas apresuraban se y volvía como la apariencia de un rayo.
Y siendo el hombre humano y no ángel pues es imposible que alcance el poder de un ángel pero indudablemente lo que pueda tratar de aproximarse a tan elevado nivel debe realizarlo. Y el rey David se vanagloriaba de sus logros diciendo, me apresure y no me retrase en guardar tus preceptos.

