Pero el temor fundado en una conducta inteligente y racional, ella es la digna pues sobre ella está dicho: “El prudente ve el mal y se esconde y los necios continúan y son castigados” (Prov. 22).
Y el temor necio es aquel que lleva al hombre a aumentar temores y precauciones y tomar cuidados innecesarios que le anularán el tiempo de estudio y servicio divino.
Y la regla para distinguir entre estos dos temores es lo que expusieron nuestros sabios, al decir: “Donde aumenta la probabilidad de peligro no confiamos” (Trat. Pesajim 8), puesto que los lugares en que el peligro es consabido, se debe cuidar, pero el lugar no es seguro no temerás, y sobre esto está dicho: “El perjuicio que no se ve no debe imaginarse, y no considera el sabio sino lo que sus ojos ven” (Julin 56), esto se relaciona con lo arriba mencionado: “El prudente ve el mal y se aparta”, no se refiere sino al mal evidente y no sobre lo que existe la posibilidad de que nos perjudique, y es exactamente a lo que se refiere el versículo mencionado anteriormente: “Dice el perezoso, hay un león en el camino”.
Y nuestros sabios explicaron esta expresión como una suerte de materia para demostrarnos hasta donde llega el temor vano que se aparta al hombre de las buenas acciones, y dijeron, siete cosas dijo Salomón sobre el holgazán, le dicen, tu maestro se encuentra en la ciudad, ve a estudiar Torá de él, y él nos responde temo del león en el camino. Tu maestro está en el país, él nos dice temo que haya un león en las calles. Tu maestro está dentro de tu casa, nos contesta si voy hacia el encontrare la puerta cerrada, etc., aprendemos de aquí, que el temor no provoca la pereza sino la pereza provoca el temor. Y todas estas cosas la experiencia diaria las testimonia por lo que acostumbra la mayoría de transitar este camino tan torpe. Pero quien medite sobre ello encontrara la verdad.

