A pesar de que estas leyes parecen muy difíciles de cumplir, si la Torá nos ordenó cuidarlas es porque tenemos la capacidad de hacerlo, ya que Hashem no pide de las personas cosas que no pueden hacer.
El estudio de estas leyes tiene un beneficio muy grande: puede aumentar la gravedad de esta prohibición frente a nuestros ojos y evitar así que la persona la mire como algo que está permitido por completo. Por ello incluso que a veces la persona se “tropiece”, su estudio va a evitar que sea considerada parte del grupo de baalei Lashon Hara (gente que habla Lashon Hara de forma constante) los que fue comparado su pecado a idolatría, promiscuidad y derramamiento de sangre. Asimismo, el estudio lo va a concientizar de su error y lo hara entender que pecó frente a Hashem, y probablemente vaya a disculparse con su compañero o por lo menos va a evitar hablar más de él.

