Y es una gran sabiduría lo que Moisés nuestro maestro nos enseña, al decir,» Y ahora Israel, que es lo que él Señor, tu Dios pide de ti, sino solamente que temas del Señor, tu Dios, transites sus caminos y los ames, y que sirvas al Señor tu Dios, con todo tu corazón y tu alma, para guardar el mandato del señor y sus decretos». Incluyo aquí todos los aspectos del servicio integro aceptado por el señor, y son, el temor, transitar sus senderos, el amor, la integridad del corazón, y el cuidado de los mandamientos.
El temor, es la veneración de la Majestad Divina, que tema ante el cómo teme aun rey grande y poderoso, humillándose ante su grandeza en cada movimiento que realice, mas aun al dirigirse a el en sus oraciones o durante el estudio de su tora.
El conducirse por sus caminos, comprende todo lo que signifique la rectitud del accionar y su corrección, como lo explicaron nuestros sabios, así como el es misericordioso, tú debes ser misericordioso, todo esto significa se debe conducir el hombre en sus modales y sus movimientos según la rectitud y la moral. Lo incluyen nuestros sabios, al decir, y eligieras lo que sea digno para quien lo realice y, digno para entre los hombres o sea, lo que lo produzca el fortalecimiento de la tora y la fraternidad entre los hombres.
El amor, que se fije en el corazón de la persona el amor hacia él hasta que se incentive su alma al regocijar al señor de la misma manera que su corazón se dispone regocija a su padre y madre, apenándose si este amor le faltara el o a cualquier otro, sintiendo celo y alegrándose al poder realizar algo de esto.
La integridad del corazón se refiere a que debe ser el servicio ante el señor con pureza del sentimiento, o sea, que será su finalidad el servicio divino sin ninguna otra inclinación.
Esto comprende, que debe ser integro en su conducta y no ambiguo o rutinario, sino que todo su corazón se entregue a ello.
El cuidado de los preceptos, es lo obvio, o sea el cumplimiento de todos los preceptos con sus detalles y condiciones.

