De los sabios faltara debido a la carencia de profundización, y de los no sabios por su limitado alcance intelectual. Motivos que dan lugar a que el común de la gente considere que la verdadera devoción significa recitar salmos, extensas confesiones, severos ayunos, abluciones en el hielo y la nieve, cosas sobre las cuales ni la razón descansa ni el saber se apoya.
Pero la verdadera devoción, anhelada y querida, está muy de nuestra imaginación. Pues es evidente, todo lo que el hombre no conoce realmente, su mente no capta. Y aunque ya estén fijos en el corazón del hombre sus principios y sus bases, si no se ocupa de ellos vera sus aspectos pero no los reconocerá, pasara frente a ellos y no lo sentirá.

