Parashat Kedoshim
“…Y en el cuarto año será consagrado todo fruto para alabar a Hashem” (Vaykrá 19,23-24)
Mitzva prescriptiva que sean los frutos del árbol en su cuarto año consagrados en nombre de Hashem, lo que significa que deben ser comidos por sus dueños en Jerusalén, de la misma manera que se hace con el segundo diezmo (maaser sheni), como dice el versículo “y plantarán todo árbol de frutos comestibles y en el cuarto año serán todos sus frutos consagrados para alabar a Hashem”.
El fundamento de la mitzva es que quiso el Creador, Bendito Sea, que se despierte la persona para alabarlo en la salida de los mejores frutos de su árbol, que son los que salen en el cuarto año de su plantación, para entonces reposar su Presencia Divina y su bendición sobre esta persona y así sean también bendecidos sus frutos. Esto es resultado de la infinita bondad de Hashem, Quien desea lo mejor para sus creaciones, y por ello nos encomendó subir con esos frutos y comerlos en el lugar que eligió desde siempre para que sea realizado Su servicio, ya que allí estableció su bendición. Otro beneficio para la persona de esta mitzva que lo obliga a comer parte de sus cosechas en Jerusalén, como también de la de maaser sheni y maaser de los animales, es que esto le traerá como consecuencia que establezca su asentamiento o el de sus hijos, por lo menos por un tiempo, en ese lugar santo donde podrá estudiar Tora, siendo que allí se encuentra la fuente de la sabiduría y los maestros de la Tora.
Se debe cumplir esta mitzva en el tiempo que el Santo Templo de Jerusalén está en pie, tanto por hombres como por mujeres, con los frutos de los árboles de la tierra de Israel. Hay opiniones que sostienen que también en nuestros tiempos y en la diáspora se debe cumplir esta mitzva, por este motivo toda persona que tenga un árbol de frutos debe antes de comer los frutos del cuarto año traspasar su santidad a dinero.

