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כ' תשרי התשפ"ז

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Mitzva 338)  Prohibición de hacer sufrir al prójimo con las palabras

Parashat Behar

“Y no se hostigarán el uno al otro” (Vaykrá 25,17)

Mitzva prohibitiva de no hacer sufrir a un prójimo Israel con palabras, lo que significa que está prohibido decir palabras ofensivas que hagan doler y sufrir. Por ejemplo, si es una persona que solía cometer transgresiones, de las que ya se arrepintió y se acercó al creador dejando de cometerlas está prohibido recordarle su pasado diciéndole “recuerdas tus actos pasados” o si a su compañero le vienen enfermedades y sufrimientos está prohibido decirle como los amigos de Job le decían a él que los sufrimientos le vienen como resultado de sus pecados o si no tiene intenciones de adquirir no pregunte al vendedor el precio de un producto o servicio.

El fundamento de la mitzva es claro, establecer la paz entre las creaciones, la cual es trascendental y fundamental porque solo en su presencia reposa sobre el mundo la bendición del creador, mientras que de la discusión y la guerra resultan maldiciones y destrucciones en el mundo.

La Tora es muy celosa en esta cuestión de no hacer sufrir a un prójimo con palabras, ya que de hacerlo se puede llegar a afectar muy profundamente el corazón de las personas, e incluso muchas personas se sienten más dolidas y afectadas por estas ofensas que por estafas de dinero, como dijeron nuestros sabios que son peores las estafas (daños) con palabras que las de dinero. Es imposible detallar todas la situaciones y expresiones infelices que pueden derivar en ofensas y daños emocionales en el prójimo, sino que cada uno y uno debe ser cuidadoso con lo que piensa y saca de su boca ya que el creador bendito sea sabe cada paso y paso y cada señal y señal de cada uno, como es dicho que las personas miran a los ojos, mientras que Hashem Bendito Sea mira el corazón.

Se debe cumplir esta mitzva tanto por hombres como por mujeres en todo tiempo y lugar. Incluso con los niños es apropiado ser cuidadoso de no dañar con palabras, y aun con sus propios hijos e hijas, y quien se cuida de no dañarlos para nada encontrará vida, bendición y honores. Quien transgrede y hace sufrir a su compañero con palabras como las de los ejemplos que nos presentaron nuestros sabios de bendita memoria sobre la persona que se arrepintió de sus pecados o sobre el enfermo o cualquier situación semejante, habrá transgredido esta prohibición. A pesar de que el bet din (tribunal judío) no castiga con latigazos por esta transgresión porque no es materializada con una acción, sin embargo, muchas otras formas de golpear tiene el Creador Bendito Sea, que claro está es quien encomienda a esta mitzva, sin látigos.

Se entiende por lógica que, si un compañero Israel viene y comienza a hacer sufrir a otro con palabras ofensivas, este no tiene la obligación de quedarse callado como una piedra y no responder, ya que es imposible que la persona actúe como un elemento que no tiene sentimientos, además ya que su silencio podría ser entendido como consentimiento y aprobación a las ofensas escuchadas. Y la verdad es que la Tora no encomienda a comportarse como si fuese una piedra que guarda silencio ante las peores calumnias como ante las mejores bendiciones, sino que simplemente encomienda de alejarnos de esta mala cualidad de comenzar a pelear y degradar a un compañero. Y al comportarse de esta manera, conseguirá que también con él se comporten así, porque quien no es peleador, la gente no lo ofenderá, sino que por el contrario lo respetará, a excepción de los tontos, de quienes no hay que prestar atención.

A pesar de lo explicado que no se está obligado a guardar silencio ante las ofensas de los demás es apropiado para todo sabio de contestar de manera astuta y delicadeza y sin enojarse de más, lo que es la conducta de las buenas personas. Se puede aprender esto que hay que responder ante los agresores de lo que la Tora nos enseña que si una persona se levanta para matar a su prójimo, este tiene permitido de matarlo primero para salvar su vida ya que no hay duda que no está obligada la persona a soportar los daños que le causen los demás, sino que por el contrario tiene pleno derecho de defenderse y salvarse de los perjuicios que le quieran causar, en síntesis de la misma manera que puede defenderse de los daños que le pueda causar la mano de su compañero, lo puede hacer de los agravios y ofensas que escuche de la boca del mismo, de la manera que lo pueda hacer.

De todas maneras, existen personas que su devoción por el Creador es tan grande que no quieren tomar para sí mismas esta permisión de devolver a sus agresores por lo recibido, no sea que se despierte en ellos un enojo superior al permitido. Sobre ellos dijeron nuestros sabios de bendita memoria “los ofendidos que no ofenden, escuchan sus agravios y no contestan, sobre ellos dice el versículo: son amados (por Hashem) como cuando sale el sol con toda su potencia”.

 

"El Rabi Simlai dijo: seiscientos trece mandamientos se le han comunicado a Moisés. Trescientos sesenta y cinco prohibiciones equivalentes al número de los días del sol, y doscientos cuarenta y ocho preceptos a cumplir, correspondientes a los miembros del cuerpo humano." (Tratado Makot 20: )