Parashat Bejukotai
“cualquier diezmo de bovinos o de ovinos, cualquiera que pase bajo la vara, el décimo será sagrado para el Eterno”. (Vaykrá 27,32)
Mitzva prescriptiva de separar el diezmo, es decir una décima parte de los animales puros que nacieron de su ganado cada año y año, y luego subirlos a Jerusalén para comerlos allí, después de haber acercado su grasa y salpicado su sangre sobre el Altar del Gran Templo, como dice el versículo “cualquier diezmo de bovinos o de ovinos, cualquiera que pase bajo la vara, el décimo será sagrado para el Eterno”.
Este era el proceso de separación del diezmo: se ingresaba a las crías al establo, al cual se le hacia una pequeña puertita para que no salgan dos al mismo tiempo, entonces se paraban a las madres fuera del mismo quienes llamaban a sus crías, las que al escuchar su voz salían para encontrarse con sus ellas, así se conseguía que salgan esos animales por iniciativa propia y no por la fuerza, mientras salían de a uno se los contaba con un palo, uno, dos, tres, hasta diez y al décimo en salir se lo marcaba con tinta roja y se pronunciaba: “este es el diezmo separado”.
El fundamento de la mitzva es que Hashem, Bendito Sea, eligió al pueblo de Israel y quiere para que Su Nombre sea santificado por sus creaciones, que nos ocupemos todos del estudio de la Tora y nos esmeremos en alcanzar más en profundidad su Conocimiento, Bendito Sea. Para ello con Su infinita Sabiduría nos entregó esta mitzva para que aprendamos y tomemos lección, porque sabe el Creador que la mayoría de los seres humanos se arrastran detrás de sus deseos materiales, siendo que ellos mismo son materia, carne, y no de los asuntos espirituales, y por medio de ella sí alcanzaremos su gran objetivo de causar que todos sepamos su Tora. La lógica es que no hay duda que normalmente la persona establece su lugar de asentamiento donde se encuentra su patrimonio, por lo tanto cuando cada judío suba cada año el diezmo de su ganado a Jerusalén, centro de la Tora en el mundo, donde se encuentra el gran tribunal, Sanhedrin con sus grandes sabios, y también el segundo diezmo, que es el que se separa de la cosecha del campo cuatro de los siete años de Shemita (todos menos el tercero y el sexto que se destina el diezmo para los necesitados), y los frutos del árbol del cuarto año que también debían ser subidos a comer en Jerusalén (llamado neta revai) entonces esa persona misma o alguno de sus hijos se asentaba por un tiempo allí hasta que consuma todos sus alimentos sagrados que llevo, y en ese lapso de tiempo estudiaba Tora y se influenciaba por el ambiente plenamente espiritual que allí se vivía. De esta manera conseguía Hashem, Bendito Sea, con su infinita inteligencia que haya en cada casa y casa de Israel un integrante sabio en Tora, de quien se cultivaría y aprendería toda esa casa Tora, llenándose así el mundo de conocimiento de Hashem y no se encontraría en ellos ningún pecado ni transgresión.
Rige esta mitzva tanto para hombres como para mujeres, sin distinción entre Israelim, Leviim o Kohanim, tanto en la tierra de Israel como fuera de ella, tanto en el tiempo que el Santo Templo de Jerusalén esta en pie como cuando no (que sea reconstruido rápido en nuestros tiempos, amén). Sin embargo, luego de la destrucción del Segundo Templo decretaron nuestros sabios de bendita memoria, que no se separe el diezmo de las crías de animales puros, por sospecha de que por un error se lo coma lo que sí está severamente prohibido de hacer en el tiempo que el Santo Templo no está en pie, por su santidad, por ello en nuestros tiempos no se debe separar el diezmo de animales puros.

