Parashat Ki Tavo
«… congrega al pueblo, hombres, mujeres, niños …» (Devarim 31,12)
Mitzva prescriptiva que se reúna todo el pueblo de Israel, hombres, mujeres y niños, en la salida del año de shemita, durante la festividad de Sukot, en su segundo día, para que se lea ante sus oídos un poco del libro de Dvarim, sobre esto dice el versículo «al termino de siete años en la época del año de Shemita, en la festividad de Sukot…Congrega al pueblo a los hombres, las mujeres, los niños…». Esta es la mitzva llamada «Akel» mencionada en el Talmud.
El fundamento de la mitzva es, siendo que la fuente de la grandeza del pueblo de Israel es la Tora y por medio de ella se diferencia de los demás pueblos y lenguas, meritando la vida eterna, y que es un deleite eterno que no hay por encima de ella entre las creaciones, corresponde que se congreguen todos juntos en un momento en el tiempo para escuchar las palabras de la Tora, y así salga la voz entre el pueblo, hombres, mujeres y niños preguntando ¿qué es esta gran congregación en la que nos reunimos todos juntos?, y la respuesta será para escuchar las palabras de la Tora que es nuestro principio, nuestro esplendor y belleza, y entonces vendrán a anunciar la grandeza de su alabanza y su esplendoroso valor e ingresaran todos en su corazón el deseo por ella, con el cual estudiaran para conocer a Hashem y meritaran lo bueno y se alegrara Hashem con sus creaciones como está escrito explícitamente en el capítulo de la Tora «para que aprendan y teman al eterno…».
Las leyes de la mitzva establecen que el Rey de Israel es el que está obligado a leer la Tora a los oídos de la congregación de Israel. Tiene permitido leer estando sentado, pero en caso de hacerlo parado será alabado. Antes de comenzar la lectura se tocan trompetas en todo Jerusalén y se trae una gran tarima de madera la cual se ubica en el medio del ezrat nashim del santo templo y sobre ella iba y se sentaba el rey para que puedan oír su lectura y todo Israel que subía allí por la festividad se congregaba a su alrededor para escucharlo.
Se debe cumplir esta mitzva en el tiempo que todo el pueblo de Israel está asentado sobre su tierra. Quien no se congrega en ese momento en ese lugar, tanto hombre o mujer, para escuchar las palabras de la Tora, como así también el Rey que no quiera leer ante el pueblo habrán anulado esta mitzva y su castigo será muy severo porque esta mitzva es una columna muy trascendental y un gran honor para el judaísmo.

