Parashat Mishpatim
“…y al líder de tu pueblo no maldecirás” (Shemot 22,27)
Mitzva prohibitiva que establece la prohibición de maldecir a un rey de Israel como dice el versículo “…y al líder de tu pueblo no maldecirás”, nuestros sabios explicaron que “líder” refiere al rey. Sin embargo, se aprende que esta prohibición incluye también el maldecir al líder del Gran Beit Din de Israel, el Sanhedrin. Esto se aprende porque el versículo refiere a todo líder de Israel, lo que incluye tanto monárquico como rabínico, que es el líder de Tora.
El fundamento de esta mitzva es que es imposible alcanzar el óptimo establecimiento de los pueblos y una convivencia armónica entre las personas sin que se elija a uno de entre ellos como cabeza del conjunto, debiendo cumplir sus encomiendas y decretos. El motivo es que las ideas de las personas son distintas unas de las otras, por lo que sería imposible llegar a un acuerdo entre todos para llevar adelante algún asunto, lo que desencadenaría en la anulación de todos los proyectos necesarios para el progreso del pueblo. Por consiguiente, es necesario recibir sobre el conjunto la opinión de uno de los integrantes del pueblo que decida por todos y lleve adelante los proyectos necesarios. A pesar de que a veces resultará de su consejo y decisión buen resultado y beneficio para todos y a veces al revés, sin embargo, esto es definitivamente mejor que la discusión eterna que nunca lleva a ningún lado y que solo resulta en la anulación plena de las cosas. Por ser que el nombramiento de una persona como líder es de gran beneficio, tanto que sea grande en Tora dirigiéndonos en el camino de Hashem como grande en poder monárquico protegiendo a los más débiles de los más poderosos, es apropiado de no ceder en el honor con el que hay que dirigírsele y cuanto más hay que cuidarse de no maldecirlo y despreciarlo, incluso no delante de él, en privado o aún más delante de testigos, por cuanto que las malas costumbres que la persona adquiere en privado finalmente influenciarán sus actos, ya que de lo contrario se terminará creando un disentimiento general y discusión con él, lo que provocará una gran destrucción y perdida producto de la discusión.
Se debe cumplir esta mitzva tanto por hombres como por mujeres, en la tierra de Israel y en cualquier lugar del mundo que se encuentre el rey de Israel o el líder del gran Sanhedrin.

