Parashat Mishpatim
“Tres veces al año celebrarás[festividades] para mí“(Shemot 23,14)
Mitzva prescriptiva de festejar las tres fiestas de las peregrinaciones. Es decir, mitzva de subir al gran templo de Jerusalén tres veces en el año, una antes de Pesaj, otra en Shabuot y la tercera en Sukot, para celebrar allí las festividades de Hashem como dice el versículo “Tres veces al año celebrarás[festividades] para mí “. La forma de festejar estableció la Tora que es subiendo allí con un sacrificio para acercarlo en el gran templo, en honor a la festividad de Hashem.
El fundamento de la mitzva es que no es apropiado presentarse delante de Hashem con las manos vacías, a pesar de que ciertamente el Todopoderoso no necesita nada de nosotros, como dice el versículo “si voy a tener hambre no le diré a ustedes”. Sin embargo, por ser que en nuestra imaginación nos parece como si nos paráramos delante de él (lo que es en parte verdad, ya que cuando estábamos dentro del gran templo nuestra cercanía a Hashem era superior que la que se podía alcanzar desde cualquier otro lugar, además de que allí el resplandor del rey reposaba sobre nosotros) corresponde que en ese momento acerquemos este sacrificio, ya que por medio de este acto nos habremos preparado para recibir su bondad y se elevará nuestra alma muy alto como será explicado a continuación con la ayuda de Hashem.
La particularidad de la mitzva establece que estos sacrificios no tienen una cantidad mínima, e incluso acercando un animal se cumplirá con la obligación, tanto sea animal como ave, paloma o pichón. La obligación es subir a Jerusalén con su sacrificio en su mano o con la plata para allí comprar el animal a sacrificar, pero no se puede acercar el valor monetario del sacrificio. En caso de no acercar el sacrificio el primer dia de la fiesta, podrá “pagar su deuda” acercándolo en los siete dias posteriores, siempre y cuando haya estado allí el primer día.
Se debe cumplir esta mitzva en el tiempo que el gran templo de Jerusalén está en pie, solo por hombres ya que las mujeres no fueron encomendadas a esta mitzva. Asimismo, los enfermos, ancianos, las personas “finas” que no pueden ir a pie y los esclavos están también exentos de esta mitzva. Por otro lado, todos los hombres están obligados, incluso aquellos ocupados en profesiones relacionadas a cosas desagradables, ya que son recibidos delante de Hashem como cualquier otro Israel, porque la suciedad del alma es la que aborrece Hashem y no la física de una profesión, todo tiempo que sea practicada con fidelidad a Hashem.

