13) Pero debemos saber que aún ahora, al ingresar el alma en este cuerpo transitorio, aunque no adquiera la perfección con sus actos, debido a su intrínseca perfección y brillo debería llevar al cuerpo a tal grado de perfección que trascienda las fronteras humanas.
Sin embargo, el divino Decreto la limita restringiendo su poder y disminuyendo su brillo de manera que no materialice dicha perfección en el hombre. Permanecerá en el cuerpo retenida en la medida necesaria según la planificación Divina y actuará sobre el cuerpo en la medida requerida y deseada por la Inteligencia Divina. Y de acuerdo a las buenas acciones que realice, debería expresarse y refulgir, como ya lo citamos. Y entonces el cuerpo obtendría la purificación. Sin embargo el decreto Divino que mas arriba desarrollamos no permite esto sino en el mundo de las almas.

